La nafta premium ya superó los $2.000 por litro en la mayoría de las estaciones de servicio de la ciudad.
La V-Power de Shell quedó al tope del listado con $2.049 por litro. Le siguen Quantum de Axion, a $2.019, y la Max Premium de Puma, a $2.016. La única excepción es YPF, que mantiene su premium en $1.911 por litro: una diferencia de $138 respecto de Shell, que implica pagar entre $6.500 y $7.000 más para llenar un tanque de 48 a 50 litros.
La nafta y el gasoil venían de sufrir dos aumentos en noviembre, por lo que esta nueva actualización –superior a la prevista en el decreto presidencial– se convirtió en la tercera suba en los últimos 30 días.
Las petroleras trasladaron no sólo los incrementos impositivos parciales sino otros factores propios de la estructura de costos, lo que amplificó el ajuste final en los surtidores. El aumento de estuvo impulsado por la actualización parcial de los Impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, que por normativa deberían ajustarse cada tres meses.
Según estiman en el sector, ese reacomodamiento podría traducirse en un aumento todavía más fuerte en los surtidores en el inicio del próximo año.
