Los precios del petróleo registraron un fuerte aumento, con el barril de Brent en la zona de los USD 112 dólares, después de que Irán realizara ataques contra diversas instalaciones energéticas en Oriente Medio como represalia por la ofensiva previa al yacimiento de gas South Pars. Ese ataque intensificó el conflicto con Estados Unidos e Israel y plantea riesgos de interrupciones prolongadas en el suministro global.
Esta escalada bélica ha incrementado la volatilidad de los mercados energéticos y podría desencadenar nuevas tensiones en la región, dificultando la estabilidad de los precios y la continuidad del flujo petrolero.
La suba del petróleo ya impactó sobre el precio de los combustibles en la Argentina, experimenta una aceleración marcada desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, con un aumento acumulado del 9% en lo que va de marzo. El impacto de los incrementos en los surtidores se refleja en el bolsillo de los consumidores y anticipa una mayor presión sobre la inflación del mes.
Esta evolución del precio se produce en el contexto de ataques dirigidos por Irán contra numerosas instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, tras los daños sufridos en la infraestructura energética iraní en South Pars y Asaluyeh. Antes de los bombardeos, Irán notificó órdenes de evacuación en los complejos objetivo.
La tendencia alcista en los precios del petróleo persistirá mientras los ataques sigan impactando la infraestructura energética de la región y no existan señales inmediatas de distensión ni se reabra el estratégico estrecho de Ormuz, paso crucial para el tránsito petrolero mundial.
Ante esta situación, Trump evalúa el despliegue de miles de soldados estadounidenses en Oriente Medio. Entre las opciones en estudio figuran operaciones para asegurar la navegación segura de los petroleros a través del estrecho de Ormuz, que podrían implicar el uso de fuerzas aéreas y navales e, incluso, un refuerzo de tropas terrestres.
El temor a una prolongada inestabilidad geopolítica, sumado al riesgo de daños continuados en instalaciones críticas, condiciona el futuro inmediato del mercado energético. El avance de la guerra genera una alteración significativa en la dinámica de precios del petróleo a escala global, anticipando escenarios de inflación y mayores costos de energía mientras las hostilidades persistan.
